Para comenzar, una historia de las que más le gusta a papá:
Las vasijas rotas
En la antigüedad las personas necesitaban ir a buscar agua al pozo del pueblo, para esto Cesar disponía de dos vasijas de greda las que colgaba a una viga y llevaba sobre sus brazos.
Cesar hacía este viaje todos los días para traer agua a su casa un día lo acompaño su hijo y cuando llegaron al hogar el hijo quiso guardar el agua pero se percató que una jarra estaba casi vacia, al inspeccionarse pudo darse cuenta que estaba rota.
- Papá… una jarra está rota
- Papá… una jarra está rota
- Lo sé
- ¿Por qué no la cambias?
- ¿Por qué no la cambias?
- ¿Acaso te ha faltado agua alguna vez?
- No, pero haces un esfuerzo que no es necesario papá
Antes de terminar la conversación el papá invita a su hijo a recorrer el mismo camino que lleva al pozo, en un sitio valdio se detienen
- No, pero haces un esfuerzo que no es necesario papá
Antes de terminar la conversación el papá invita a su hijo a recorrer el mismo camino que lleva al pozo, en un sitio valdio se detienen
- Mira a tu derecha y luego a tu izquierda… ¿Notas alguna diferencia?
- Sí… hacia la derecha hay arbustos y en ellos viven mariposas de colores, y a la izquierda está seco
- Sí… hacia la derecha hay arbustos y en ellos viven mariposas de colores, y a la izquierda está seco
Asi algunas veces compartimos vida,
algunas veces sin darnos cuenta otras con un costo,
pero mi costo no fue entendido
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